Parte 3 | Sal de la Prisión

A veces nuestro problema no es lo que estamos viviendo, sino cuánto tiempo llevas viviéndolo.

¿Qué haces cuando ya pasó lo peor, pero tampoco pasa nada mejor?

El peligro no solo es lo que estás viviendo sino en quién te estás convirtiendo mientras lo vives.

Todos podemos entrar en la cárcel de la decepción, pero no tenemos que quedarnos viviendo como prisioneros.

Genesis 40:6 Cuando José los vio a la mañana siguiente, notó que los dos parecían preocupados. 7 —¿Por qué se ven tan preocupados hoy? —les preguntó. 8 —Anoche los dos tuvimos sueños— contestaron ellos—, pero nadie puede decirnos lo que significan. —La interpretación de los sueños es asunto de Dios—respondió José—. Vamos, cuéntenme lo que soñaron.

José vivía libre dentro de la prisión mientras otros que vivían libres vivían aprisionados.

No tomes una situación fallida y la conviertas en una prisión de por vida.

Genesis 40:13 dentro de tres días, el faraón te levantará y te pondrá nuevamente en tu puesto como jefe de sus coperos. 14 Te pido que te acuerdes de mí y me hagas un favor cuando las cosas te vayan bien. Háblale de mí al faraón, para que me saque de este lugar. 15 Pues me trajeron secuestrado desde mi tierra, la tierra de los hebreos, y ahora estoy aquí en la cárcel, aunque no hice nada para merecerlo.

23 Sin embargo, el jefe de los coperos del faraón se olvidó de José por completo y nunca más volvió a pensar en él.

No puedes controlar cuánto dura la prisión pero sí en quién te conviertes dentro de ella.

Génesis 41:1 1 Dos años después, el faraón soñó que estaba de pie a la orilla del río Nilo.

8 A la mañana siguiente, el faraón estaba muy perturbado por los sueños. Entonces llamó a todos los magos y a los sabios de Egipto. Cuando el faraón les contó sus sueños, ninguno de ellos pudo decirle lo que significaban. 9 Finalmente habló el jefe de los coperos del rey: «Hoy he recordado mi falla—le dijo al faraón—. 10 Hace un tiempo, usted se enojó con el jefe de los panaderos y conmigo, y nos encarceló en el palacio del capitán de la guardia. 11 Una noche, el jefe de los panaderos y yo tuvimos cada uno un sueño, y cada sueño tenía su propio significado. 12 Con nosotros, en la cárcel, había un joven hebreo, que era esclavo del capitán de la guardia. Nosotros le contamos nuestros sueños, y él nos explicó el significado de cada sueño. 13 Y todo sucedió tal como él lo había predicho.

14 El faraón mandó llamar a José de inmediato, y enseguida lo trajeron de la cárcel. Después de afeitarse y cambiarse de ropa, José se presentó ante el faraón. 15 Entonces el faraón le dijo: —Anoche tuve un sueño, y nadie aquí puede decirme lo que significa; pero me enteré de que cuando tú oyes un sueño puedes interpretarlo. 16 —No está en mis manos el poder para hacerlo—respondió José—, pero Dios puede decirle lo que su sueño significa y darle tranquilidad.

Lo que aparentaba ser una prisión, Dios lo convirtió en un tiempo de preparación.

28 »Esto sucederá tal como lo he descrito, pues Dios ha revelado de antemano al faraón lo que está por hacer. 29 Los próximos siete años serán un período de gran prosperidad en toda la tierra de Egipto, 30 pero después llegarán siete años de un hambre tan intensa que hará olvidar toda esa prosperidad de Egipto. El hambre destruirá la tierra. 31 La hambruna será tan grave que borrará hasta el recuerdo de los años buenos. 32 El haber tenido dos sueños similares significa que esos acontecimientos fueron decretados por Dios, y él hará que ocurran pronto. 33 »Por lo tanto, el faraón debería encontrar a un hombre inteligente y sabio, y ponerlo a cargo de toda la tierra de Egipto. 34 Después el faraón debería nombrar supervisores de la tierra, a fin de que almacenen una quinta parte de las cosechas durante los siete años buenos. 35 Haga que ellos reúnan toda la producción de alimentos en los años buenos que vienen y la lleven a los graneros del faraón. Almacene bien el grano y vigílelo para que haya alimento en las ciudades. 36 De esa manera, habrá suficiente para comer cuando lleguen los siete años de hambre sobre la tierra de Egipto. De lo contrario, el hambre destruirá la tierra.

38 Entonces el faraón preguntó a sus funcionarios: «¿Acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?». 39 Así que el faraón dijo a José: «Como Dios te ha revelado el significado de los sueños a ti, es obvio que no hay nadie más sabio e inteligente que tú. 40 Quedarás a cargo de mi palacio, y toda mi gente recibirá órdenes de ti. Solo yo, sentado en mi trono, tendré un rango superior al tuyo». 41 El faraón dijo a José: «Yo, aquí en persona, te pongo a cargo de toda la tierra de Egipto». 42 Luego el faraón se quitó de la mano el anillo con su sello oficial y lo puso en el dedo de José; lo vistió con ropas de lino de la mejor calidad y le puso un collar de oro. 43 Después hizo que José subiera al carro de guerra reservado para su segundo en autoridad, y dondequiera que iba José, se gritaba la orden: «¡Arrodíllense!». Así que el faraón puso a José a cargo de todo Egipto, 44 y le dijo: «Yo soy el faraón, pero nadie levantará una mano ni un pie en toda la tierra de Egipto sin tu aprobación».

¿Cómo lo hacemos?

1. Aunque estés en la prisión no vivas como prisionero.

2. Rechaza conclusiones emocionales durante temporadas de silencio

3. Mantente activo espiritualmente aunque estés estancado externamente

Summary: ¿Qué haces cuando ya sobreviviste lo peor… pero nada mejora? En esta tercera parte de la serie, exploramos uno de los momentos más peligrosos en la vida: cuando no estás en crisis… pero tampoco estás avanzando.

Basado en Génesis 40–41, este mensaje revela cómo José enfrentó años de silencio, decepción y estancamiento sin permitir que esas circunstancias definieran quién era.

No se trata solo de salir de la prisión…se trata de no convertirte en prisionero mientras estás en ella.